Nuestros Valores Esenciales

" Como parte de la iglesia de Jesucristo en Buenos Aires, La Misión existe para ayudar a construir una ciudad para todas las personas por medio de un movimiento del evangelio que traiga TRANSFORMACIÓN personal y comunitaria, JUSTICIA SOCIAL y RENOVACIÓN CULTURAL "

Nuestra iglesia expresa sus valores esenciales a través de cinco compromisos centrales

Los Esenciales de Nuestra Fe

Toda la Escritura se atestigua por si misma y, siendo la verdad, requiere que todas las áreas de nuestra vida se sometan a ella sin reservas.

La Palabra de Dios en el Antiguo y Nuevo Testamento es un testimonio completo y coherente de los hechos redentores de Dios, culminando en la encarnación de la Palabra Viviente, la Palabra hecha carne, el Señor Jesucristo. La Biblia, inspirada sólo y totalmente por el Espíritu Santo, es la autoridad suprema y última en todos los temas que trata.

Sobre esta base establecemos los siguientes 7 fundamentos de nuestra fe:

CREEMOS EN UN SOLO DIOS, Soberano Creador y Sustentador de todas las cosas, infinitamente perfecto y existente eternamente en tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. ¡A Él sea la gloria, el honor y la alabanza por los siglos de los siglos!

CREEMOS EN JESUCRISTO, la Palabra viviente hecha carne, al ser concebido milagrosamente por el Espíritu Santo, y en su nacimiento virginal.

Quien es verdaderamente Dios y se hizo verdadero hombre en una persona para siempre, muriendo en la cruz como sacrificio por nuestros pecados según las Escrituras.

Al tercer día resucitó físicamente de entre los muertos, ascendió a los cielos donde, a la diestra de la Majestad Celestial, es ahora Nuestro Sumo Sacerdote y Mediador.

EL ESPÍRITU SANTO ha venido a glorificar a Cristo y a traer a nuestros corazones la labor REDENTORA de Cristo.

Él nos convence de pecado y nos guía al Salvador. Nos sella para el día de la redención.

Morando en nuestros corazones nos da nueva vida, nos instruye y nos guía a toda la verdad y nos imparte la capacidad para servir al prójimo.

Siendo ajenos a la vida de Dios y estando condenados por nuestros pecados, nuestra SALVACIÓN depende totalmente de la obra de la libre gracia de Dios.

Dios confiere Su justicia a aquellos que ponen su fe solamente en Cristo para su salvación, mediante lo cual los justifica delante de Él.

Únicamente quienes son nacidos del Espíritu Santo y reciben a Jesucristo se transforman en hijos de Dios y herederos de la vida eterna.

La Iglesia verdadera está compuesta por todos aquellos que mediante la fe salvadora en Jesucristo y la obra santificadora del Espíritu Santo, están unidos al cuerpo de Cristo.

La Iglesia tiene su expresión visible, aunque imperfecta en CONGREGACIONES locales donde la Palabra de Dios es predicada en toda su pureza y los sacramentos son administrados correctamente; donde la disciplina bíblica es aplicada, y donde se sustenta el amor fraternal; y para ser perfeccionada, espera la vuelta de su Señor.

JESUCRISTO VOLVERÁ a la tierra personalmente, visiblemente, y en carne para juzgar a los vivos y a los muertos, y para la consumación de la historia y el designio eterno de Dios. “¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!” (Apocalipsis 22:20).

El Señor Jesucristo ordena a todos los creyentes PROCLAMAR la Buena Nueva al mundo entero y a hacer discípulos de todas las naciones.

Obedecer la Gran Comisión requiere un compromiso total con “Aquel que nos amó y se entregó por nosotros”.

Nos demanda una vida de amor y servicio abnegado. En efecto ya que “somos hechura suya creados en Cristo Jesús, en orden a las buenas obras que de antemano dispuso Dios que practicáramos” (Efesios 2:10).